Analíticas de sangre para el ronquido, ¿sí o no?

En la actualidad, la mejor prueba para la evaluación de los trastornos respiratorios del sueño es la Polisomnografía o más conocida como la prueba del sueño. Gracias a esta prueba se pueden observar los eventos respiratorios que suceden durante una noche, cuantificarlos y así poder asignar un diagnóstico que ayude al tratamiento del ronquido.

Sin embargo, recientes investigaciones indican la posibilidad de diagnosticar o al menos sospechar la existencia de un Síndrome de Apnea Obstructiva del Sueño (SAOS) también mediante analíticas de sangre. Se basan en la idea de que los repetidos descensos de la concentración de oxígeno en sangre al padecer SAOS producen una serie de reacciones internas en nuestro organismo que hacen aumentar el nivel de ciertas sustancias pro-inflamatorias.

Además, estudios recientes en niños con y sin SAOS han revelado una relación de niveles elevados de TNF-α en sangre por la mañana entre los pequeños que padecen ronquido. Estos niveles son incluso más altos en los niños en los que el SAOS es de mayor gravedad, demostrándose además que los niveles descienden tras el tratamiento adecuado.

Todo esto tiene nos conduce a 2 interpretaciones: Por una lado, si se padece SAOS se produce una alteración sistémica que origina un status inflamatorio generalizado. Estos fenómenos podrían explicar entre otras cosas, las alteraciones cardiovasculares que también produce el SAOS. Y por otro lado, se vislumbra la posibilidad de acercarse a la sospecha o diagnóstico del SAOS mediante métodos alternativos a la Polisomnografía.

Sin embargo, a día de hoy, la prueba del sueño sigue siendo la prueba óptima para el diagnóstico, que no puede ser sustituida por pruebas bioquímicas.